La Rhodiola Rosea es una superhierba que nos ayuda a soportar el estrés medioambiental, físico y emocional. Se considera superior al ginseng cuando se padece estrés agudo y ayuda a metabolizar la serotonina, la "hormona de la felicidad".
Se ha probado con atletas rusos para mejorar su rendimiento, mental y físico, y para acortar sus tiempos de recuperación. Restaura la función inmunológica, regula el azúcar en la sangre y da energía al cuerpo. Alivia la fatiga y favorece la fertilidad, tanto en hombres como en mujeres.
En el siglo I, el médico griego Dioscórides fue el primero en clasificar esta planta, a la que llamó Rodia riza, en su texto médico De Materia Medica. Carl Linnaeus, el famoso botánico y taxonomista sueco, la rebautizó con el nombre de Rhodiola Rosea, por su aroma a rosa. En su Materia Medica, de 1749, describe que se emplea para curar el dolor de cabeza y la histeria.
Se cree que hace mucho también se usaba por lo vikingos, quienes probablemente descubrieron este adaptógeno en Islandia. Se cree que masticaban esta raíz para tener fuerza y resistencia en sus largos viajes por mar.
En Siberia, las raices de la Rhodiola forman parte de la historia y cultura de sus habitantes. Se creía que vivirías cien años si la tomabas todos los días. Desde hace siglos que los nativos toman una decocción de esta planta para afrontar la dureza del entorno, para aliviar la fatiga, los problemas digestivos y el agotamiento nervioso.
En la Medicina Tradicional China, también se conoce desde hace siglos y recibe el nombre de hong jing tian. Se usa para tonificar la energía o qi, sustenta el funcionamiento del corazón y del bazo, estimula la concentración mental, limpia los pulmones, relaja el sistema nervioso y refuerza el sistema inmunológico. También se receta a personas que tienen debilidad generalizada y agotamiento, y como reconstituyente después de una enfermedad aguda o crónica.
En la actualidad crece más allá de la región ártica, desde Islandia hasta Suecia, Asia, los Pirineos, los Alpes y las montañas del norte de Canadá y Alaska. Desde la década de 1960, gracias a los rusos, la Rhodiola es una de las hierbas adaptógenas más investigada por sus propiedades para mejorar el rendimiento mental y físico. Esta planta ayudó a los rusos a competir contra Occidente en la industria, los deportes, los viajes espaciales y el terreno militar. En 1969 fue registrada oficialmente en su Pharmacopeia como adaptógeno para mejorar la resistencia física y ayudar a superar el cansancio y el estrés.
La Rhodiola contiene muchas sustancias activas de varios tipos de terpenoides, flavonoides, fenoles y alcaloides. Los efectos terapéuticos más importantes se deben a sus componentes activos primarios, rosavin y salidrosida, que solo se encuentran en esta hierba. Se cree que estos componentes activos afectan al sistema nervioso central y mejoran la concentración y la resistencia, son un antidepresivo y ansiolítico natural.
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Fuente:
Landon, R. (2017). Superherbs: The best adaptogens to reduce stress and improve health, beauty and wellness (English Edition) (01 ed.). Piatkus.